Necesaria

18/Abril/2007

Bienvenida

Archivado en: Prosas — Gustavo Camacho @ 6:23 pm
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Necesaria, es muy probable que estas sólo sean palabras previas a algo que jamás suceda. Un salto al vacío real. El indicio de un próximo fracaso. Pero qué más da?. Ya a los cuarenta nada vale lo que antaño y ni siquiera es tan atrás el tiempo. Dicen de la mitad de la vida y lo cierto de ello es que en verdad ya se cuentan anécdotas de veintitantos y proyectos a futuro que bien podrían cumplirse en los próximos veinte.

A saber, no se bien por donde comenzar y tampoco eso me importa mucho. Lo valioso es que es aquí donde me derramo, entre las letras, entre los errores ortográficos y de forma. Aquí es donde soy quien soy. Donde me ganan los temores a los que gano. Donde me duele lo indecible y me arropan mis pocas seguridades. Aquí me atrevo y me aventuro, en lo efímero de cada palabra y en lo eterno que a su vez encierran para siempre. Esta es la jaula de cristal que apresa lo que pretendo.

No sé que estarás pensando ahora mismo y no me animo a adivinarlo, así que te dejo libre y ojalá estas líneas, atrapen aún tu mirada. Ya es poco lo que me reservo para sorpresas y consumirme un poco de ese poco sorprendiéndome en esta necesidad de escribirte, a vos, solo a vos, es en si una sorpresa algo precipitada… quizás vaga.

Recuerdo aún, cada vez que algo me impulsó a escribir y reside en ese recuerdo la posibilidad de reconstruir mi memoria de emociones y mi anecdotario de ilusiones desilusionadas y traiciones sin aviso. Aunque no logro elucidar en el mismo instante la especie de paraguas que abro para protegerme de quién sabe qué próxima tormenta.

He olvidado lo olvidable, lo que fue de buen modo, lo que dolió y duele cuando recuerdo, lo que supo suave y suave se repite en el anhelo y también mis orfandades. He quemado algunas quimeras y mitigado otros tantos mitos. Me he quitado algunos recuerdos de la bitácora, para dejar memoria a lo que debía devolverme, retornarme, repetirme. Entonces no olvido ordenar mis ángeles y mis musas, que de a poco procuran el antojo del pavoneo. Ese juego de residir a flor de piel y el riesgo de que una vez más, la razón y la emoción no logren entenderse.

Aún no sé cuales son tus búsquedas, tu sentido, tu orientación y es probable que no merezca saberlo o lo que es peor, que no logre asir el tiempo que me permita saberlo, pero a ese riesgo es al que intento sortear haciéndote saber estas palabras.

Puedo mirar tan profundo que a veces no logro retornar y de seguro aún esté perdido en algunas oscuridades que parecían profundidades. Eso que a muchos engaña, también me ha engañado. Me he envenenado de sueños y besos dados. He conocido el purgatorio del desamor desde siempre y cielos de paraísos inconsistentes. Pero no he renunciado a mis ambiciones, que son muchas, y a las que antecede el anhelo de conocer a quien querría junto a mí, el día de mi última muerte y muchos días antes, todo lo que falte a esa única última muerte.

Claro que es raro lo que escojo para la primera vez, y lo raro reside en la condición misma del orden. Si no, no sería una primera y por mucho, menos sería rara. Contando lo que espero no creo encontrar ya lo que es correcto.

Es en estas ocasiones cuando intento tontos exorcismos que jamás resultan; y los fracasos de tales intentos son los que nos permitirán en más leernos, interpretarnos y atendernos; por lo que no está del todo mal y no ha sido del todo en vano. Por último y por mi parte de seguro a será muy gratificante, intentaré decir lo que piense y pensar lo que diga. Gracias por honrar mis letras con tu mirada. Hasta luego. Hasta prontos luegos. Bienvenida a este momento de mi vida.

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