Necesaria

29/Febrero/2008

Inalterable

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 11:08 pm


En estos blancos,
las heridas de mi vocabulario
y el semblante lineal e ileso
de un papel que no logro interpretar.

Desangro por ello
en las letras de un alfabeto mudo
que caen en orden insignificante
adulterando con residuos el intento.

Luego un vendabal
voltea la página de mi historia
y como un fracaso ya inaugurado
me enfrenta otra vez a lo inalterable.

26/Febrero/2008

Los conspiradores

Archivado en: Relatos — Gustavo Camacho @ 3:52 pm

De izquierda a derecha: Indeciso y desconcertada. El ciego y su esposa. El infiel. La asistente social. El guardavidas.

Hace algunos años, ya no tantos ni tan pocos, habíamos tomado casi involuntariamente la costumbre de reunirnos, o más bien, de vernos a menudo. Éramos un grupo no muy grande de personas disímiles. Alguno era músico, otro cosechero, uno guardavidas, otro sólo era vago. Solía acudir un ciego y su linda esposa, un prestamista, un taxista, un sastre, un mecánico, un indeciso novio de una desconcertada, una secretaria, una enfermera, una médica, una diseñadora de interiores con un interior escabroso, una ingeniera no sé en qué, un pochoclero, un militante, una asistente social novia del sastre, un acompañante terapéutico, un psicólogo algo pesado, y creo que algún otro que ahora no recuerdo. Vaya!. Que no éramos tan pocos!.

No había una razón tangible para frecuentarnos. Entre otras cosas:

  • Solíamos prestarnos cosas, sólo por el gusto al agradecimiento o al reproche.
  • Compartíamos parientes para no idealizar la familia.
  • Incurríamos en el despojo para evitar el apego.
  • Nos cagábamos de risa, de hambre o de frío, a veces simultáneamente.
  • Cocinábamos cualquier comida que vendíamos en la feria, a precio de una exagerada adulación.
  • Paseábamos los perros, que no teníamos, y juntábamos las cacas en bolsitas, sólo para que huelan peor los tachos de basura.
  • Nos alistábamos en campañas solidarias, aunque no entendiéramos cómo se llegaba a tal situación.
  • Ordenábamos los vencimientos de los más radicales y, algunas veces, pagábamos sus cuentas.
  • Tomábamos mates zurciendo medias.
  • Salíamos con carros, a clasificar residuos.
  • Cruzábamos las calles por las esquinas.
  • Leíamos a escritores desconocidos y exagerábamos hallazgos.
  • Aprendíamos canciones olvidadas para sorprender en los fogones.
  • Hacíamos fogones con tubos de cartón de rollos de telas o papeles u otras cosas que se enrollan en ese tipo de tubos.
  • Besábamos sin reparar en el aliento, aunque este fuese el último.
  • Saludábamos animosos a los policías, sobretodo a los que iban en sus patrulleros.
  • También saludábamos a desconocidos para cambiarles el día.
  • Hacíamos de pacientes en salas de espera y nos inventábamos enfermedades desconocidas, para mitigar la autocompasión de los que sí esperaban ser atendidos.
  • Perdíamos la impaciencia sólo después de haber perdido la paciencia.
  • Entrenabamos mascotas para que nos indiquen cuándo y dónde querían comer, cagar, mear o pasear.
  • Iniciábamos discusiones acaloradas en los bares y participábamos a cualquier parroquiano, pidiendo su opinión.
  • Nos hacíamos los tontos, sólo algunas de las veces que nos tomaban por tontos.
  • Condenábamos los prejuicios con juicios avezados.
  • Concurríamos a comedores populares, acabábamos los platos y ponderábamos a la cocinera.
  • Delatábamos la infidelidad, aunque eso nos convertía en infieles con el infiel.
  • Nos poníamos en las colas, para escuchar los reclamos y protestas de quienes nos sucedían y precedían, luego dábamos el lugar a cualquiera que llegara.
  • Leíamos los volantes y otros papeles pegados en los postes de alumbrado.
  • Evitábamos tocar bocina, a menos que fuera para festejar.
  • Creábamos manualidades, debatiendo cómo sistematizar su hechura.
  • Festejábamos sobrevivir a los desaciertos.
  • Arreglábamos ordenadores sin hacernos ver como enviados del futuro.
  • Descartábamos aquello que no usábamos en seis meses.
  • Nos metíamos en ríos y en líos.
  • Pintábamos remeras con frases en castellano, que no entendíamos.
  • Nos bastaban unos pocos minutos para enamorarnos y unas cuántas heridas para desistir.
  • Aceptábamos despreocupados que no habíamos leído la mayoría de los libros que nos citaban.
  • Leíamos los pronósticos climáticos, buscando algún brujo que acertara.
  • Calmábamos a los que se impacientaban con las aguasvivas de la playa.
  • Ofrecíamos nuestro baños a algún pordiosero, sólo para desconcertarlo.
  • Aclamábamos consignas humanistas, olvidadas o dejadas de lado.
  • Pirateábamos libros, música, películas y hasta obras de arte.
  • Viajábamos al conurbano cuando atardecía y volvíamos después.
  • Nos poníamos preservativos todas las veces, a menos que quisiéramos procrearnos.
  • Jugábamos al truco para no perder la tradición.
  • Partcipábamos en marchas desalineadas.
  • Temíamos a las marchas alineadas.
  • Avisábamos antes de traicionar.
  • Contraíamos matrimonio, deudas y otras enfermedades.

Como se vé en la fotografía, no estábamos a la moda para diferenciarnos, o para destacarnos, o para hacernos los raros y porque nos resultaba caro.

La pasábamos, relativamente, bien. Nuestro mayor logro fué que un día dejamos de vernos para siempre, sin extrañarnos ni apenitas.

NOTA: Si fuiste parte de éste grupo y recordás alguna cosa que hayamos hecho y que haya olvidado enumerar, no dudes en escribirlo en un comentario. Si hubieses querido ser parte de éste grupo, no dudes en dejar un comentario con lo que te hubiese gustado hacer. En este mundo tan circular es probable que, alguna vez, volvamos a reunirnos para conspirar contra el olvido.

Fumando espero…

Archivado en: Breves — Gustavo Camacho @ 3:32 am




‘No me arrepiento de nada, lo único que lamento es haber nacido. Es tan largo morir, siempre lo he dicho, tan cansador a la larga’.
– Samuel Becket (1906 – 1989).

Nota: Becket también pensó que el cigarrillo sería más efectivo para acortar su espera.

Evidencia

Archivado en: Breves — Gustavo Camacho @ 2:33 am


- Ante tamaña evidencia, es probable que considere enamorarme ni bien sea menester y tenga la oportunidad. Y si así fuere, planearía amarla de tal forma que no podrá volver a resistirse…

Foto: Le Baiser de l’Hotel de ville, Paris, 1950, Robert Doisneau.
http://www.robertdoisneau.com/robert_doisneau_gallery3.htm

25/Febrero/2008

Sin palabras

Archivado en: Breves — Gustavo Camacho @ 11:09 pm

Me entregó una nota que decía:

– Si no puedes abrazarme, como un pullover que se olvida y que alguien nos alcanzá cuando aprieta el frío, entonces dejame ir esta noche.

Le robé su espalda y su melena.
Antes que la ciudad, la borrará de mi vista.
Antes de encestar la nota en un tacho de basura.
Después de quedarme mudo.

22/Febrero/2008

Una vez más

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 6:41 pm

Ya he olvidado mis hazañas
y me descalzo del calzado lustrado
cuando llueve como llanto o como hoy.

Ya he corregido mis acentos
y callé en la calle del siniestro
con la furia del presente que poseo.

Ya he contestado los saludos
y recordado el nombre equivocado
en el instante previo a mencionarlo.

Ya he lavado mis costumbres
y secado al sol mis diferencias
en el difuso límite de mi cuarto sueño.

Ya he salvado las distancias
y reconozco mi vereda ajustada
cuando veo desde lejos, y hace tiempo.

Ya he cobrado varios sueldos
y compré calmas sin vencimiento
que aún me sirven o casi me sirvieron.

Ya he aprendido el recorrido
y recito resistencias superadas
donde perdía la razón junto a la calma.

Ya he comenzado la reformas
y en el nuevo espacio de mis aciertos
me doy cuenta que, una vez más,
entre todas la mujeres del mundo,
no te elijo.

Nadie lo notó

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 4:27 pm


Y a mi lado el mar amargo
y por sobre mi, nuboso
y la lluvia.

Y los pasos que dí, para no verte
y mi paraguas en vano
y la lluvia.

Y la ciudad atenuada
y más allá de vos
y la lluvia.

Y mi ropa húmeda de angustia
y un estigma curvo
y la lluvia.

Y aproveché a llorar
y nadie lo notó
y la lluvia.

20/Febrero/2008

Insistencia

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 10:25 pm

En el vulgar mercado de mi ignorancia
he comprado algunas de las miserías de tus celos
y pagué por eso con varias divisas
que por cierto consiguieron dividirme.
De momento hablo desde mis fracciones
que no logro ensamblar ya que no coincido
con mis partes intimas e ínfimas.

En mis insignificantes riquezas
consigo lo suficiente para echarme a reir
sobre el espacio donde unos cuerpos
de luz y sonido se empeñan en compenetrarse
sin comprometerse con la historia o la anecdota
que con atención logre creerte solo
por el trabajo que te tomaste para mentirme.

Por ahora, apenas si te extraño
y me resulta extraño el tonto que fuí enrredado
en el fragor de tus besos intermitentes,
en la saga de tus palabras sagaces,
y en la geografía de tus contornos de revista.
Valoro, para molestar, lo que no tiene precio,
el hondo surgir, la conmoción animista
y la insistencia interior que te reinventa.

20.02.08 Razones Titulares

Archivado en: Reflexiones — Gustavo Camacho @ 5:39 pm
18:00 – Balean a un chico que tiraba piedras contra los autos en una ruta de Florencio Varela
Un adolescente fue herido por un conductor que reaccionó luego de que le rompieran el parabrisas a pedradas, en la ruta provincial 53. La Policía indicó que en el lugar del hecho suelen usar esa modalidad para robar.

16:29 – Hallan muertos a dos de los cuatro hermanos desaparecidos por el temporal en Jujuy
Son una chiquita de 8 años y un nene de 6, que habían sido arrastrados por las aguas junto a otros dos nenes a los que siguen buscando.

15:20 – En Paraguay, el pánico por la fiebre amarilla hizo colapsar los centros de vacunación
LARGA ESPERA. Las extensas filas para vacunarse alcanzan las calles e interrumpen el tránsito. (EFE)
Casi un millón de dosis destinadas a Asunción y sus alrededores se agotaron en dos días, mientras se espera un nuevo envío desde Francia. Ocurre tras la muerte de ocho personas, de un total de 37 enfermos.

12:04 – Detienen en Caballito a un pastor acusado de violar a una nena
El sospechoso, de 45 años, está imputado de haber abusado de la hija de su ex concubina en la provincia de Formosa. Trabajaba en una congregación religiosa en Flores y llevaba documentos falsos.

12:19 – Comenzó el juicio oral por la tragedia de LAPA
El proceso, a cargo del Tribunal Federal Cuatro, involucra a ex directivos de la empresa y ex oficiales de la Fuerza Aérea imputados por estrago culposo y falta de controles. El accidente, en el que murieron 65 personas, ocurrió en agosto de 1999, cuando un avión con destino a Córdoba se despistó en Aeroparque.

08:00 – Obama logró dos nuevas victorias en las primarias de Wisconsin y Hawai
El senador demócrata sigue sumando puntos y se aleja de Hillary Clinton. En tanto, el republicano John McCain ganó en Wisconsin y también en Washington sobre su rival Micke Huckabee.

16:23 – Tras cuatro días de agonía, murió una de las víctimas del accidente en Puerto Madero
Se trata de Blanca Giménez, la tía de Santiaguito. Ambos viajaban en el auto que quedó bajo la carga de arena del camión. De esta manera, el número de muertos por la tragedia ascendió a seis.

NOTA1: Seguro que mañana encontraré en los diarios las suficientes razones que me sirvan para dar respuestas a mi hija.

NOTA2: Por hoy: “Como será la reputa madre que me remil parió!”. Ufff… Me siento mejor… esperaré a mañana.

Aventajo

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 2:12 pm

Expuesto a la intemperie de mi escaso ser
me regenero en dudas e imprecisiones
que una vez más me impiden hallar
el arco imaginario por el que atravieso
algunas veces hacia el lado de la realidad
y otras veces hacia donde estoy siempre.

No hay artilugios mágicos ni magia real
sólo esta incapacidad de entender
la textura de los hechos,
el olor matricial de las visiones,
el agobiante marco del horizonte
y ésta cíclica condición que se repite.

Me urge una prisa que se arrastra
en el cuadrante de mi reloj a pilas
y no hay muro definitivo donde estrellarme
para detenerme unas rápidas horas
a contemplar a esos dos que se besan
en un instante mayor al de mis glorias.

Atravieso una vez más el pasillo
y, como cada vez, aquí me encuentro
preso de la manera que elegí para construir
una realidad que nadie reconoce ni espera,
que se obstina en barajar dificultades
y que guarda sorpresas que jamás puedo prever.

Aún así, me estimula el olor de una mujer reciente
que se escurre, que se repliega sobre sus sombras,
sobre luces que nada me develan y que sospecho
para desesperar la muerte y sus trémulas figuras
que cómo misterios, me desarman en un deseo
que postergará una vez más el desenlace conocido.

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