Necesaria

31/Marzo/2008

Trompo

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 10:03 am

p/EnRedArte

Trompo
de espirales de colores,
que gira y gira y regala
alegría y belleza
y atención lúdica
cuando dibuja letras
que son palabras
enredadas
como poemas.

Trompo
que cesa y cae de lado,
para que enrosquemos
en su cuerpo la cuerda
que renovará el impulso
para volver a bailar
y girar y girar y jugar
luciendo su danza
cadente y frenética
frente a los ojos
de nuestra sana
ilusión.

27/Marzo/2008

Gente de campo

Archivado en: Reflexiones — Gustavo Camacho @ 2:19 pm

Nota: He vivido algunos años de mi vida, en un pueblo cuya actividad económica principal, esta ligada al campo. Durante los días que dura este conflicto tengo algunas sensaciones encontradas que no logro elucidar. Por suerte encontré este post que ha escrito alguien a quién conozco de aquellos años en el pueblo y con su permiso lo transcribo aquí. De más esta aclarar que adhiero a lo expresado en esta transcripción.

Soy un traidor a mi clase

Por Pablo Banegas, columnista invitado
Publicado el 26 de Marzo de 2008 en Noticias San Pedro – Columnas

Soy un traidor a mi clase; ese rejunte llamado clase media. Soy un traidor a mi clase porque no me siento solidario con los que piden seguridad a cualquier precio, soy más traidor porque no quise regalarle el puerto a un oligopolio sojero, soy un traidor porque no me agarran ataques de histeria si un político me habla con mayor o menor grado de soberbia.

Y desde anoche soy más traidor todavía:
NO ME SIENTO SOLIDARIO CON EL RECLAMO DEL CAMPO Y MUCHO MENOS CON SUS DIRIGENTES.

Cuando hay una renta extraordinaria el estado debe distribuirla: pasa en Chile con el cobre, pasa en Venezuela con el petróleo. En Argentina no tenemos ni cobre ni petróleo, tenemos soja y con el riesgo de que se convierta en un monocultivo.

En la década del noventa las empresas privatizadas se llevaban TODO, pero TODO al exterior. Con niveles de rentabilidad superiores a los de sus casas centrales en Europa, cercanos al treinta por ciento, despidieron obreros, aumentaron la desocupación y la pobreza, dejando cascarones vacíos con malos servicios, que así y todo les siguen dando ganancias. Y la clase media que anoche salió con cacerolas
  • ¿qué hizo cuando Menem, María Julia, Adelina de Viola y Alzogaray nos robaban TODO el país?
  • ¿Qué hizo la clase media cuando Menem le dio el gobierno a Bunge y Born que robó descaradamente, dejó hiperinflación y se fue?
  • ¿Qué hizo la clase media cuando ramal que paró ramal que cerró?.
  • ¿Que hizo esta clase media cuando se regaló YPF?

Soy un traidor a mi clase, esa clase que no pudo esperar seis meses para que se llamara a elecciones y que no se nos viniera la noche de la dictadura. Soy un traidor a mi clase porque pienso que el gobierno comete un abuso fiscal con el I.V.A., no con las retenciones. El I.V.A que afecta a los que tienen menores ingresos: un desocupado paga el mismo impuesto por un litro de leche que alguien que gana veinte mil pesos o diez mil dólares. Esto es injusto. Pero somos tan brutos e ignorantes que salimos a abollar la tartera repitiendo lo que dicen comunicadores tilingos y mercenarios: APOYEMOS EL CAMPO.

Para que el campo tenga rentabilidad el gobierno debe mantener el dólar alto y para mantener el dólar alto hay que comprar dólares imprimiendo bonos que vencerán cuando mis chicos quieran ir a la universidad. La devaluación que nos aniquiló, que se quedó con nuestros ahorros de una vida, licuó las deudas que contrajeron durante la convertibilidad, cuando por otra parte había cero retenciones y fue cuando más productores quebraron. Con la devaluación yo me sacrifiqué, los más pobres se sacrificaron, ellos no, porque la recuperación de los precios internacionales les permitió deshacerse de deudas tres o cuatro veces más chicas y empezar a crecer, para beneficio propio y del país, esto último no hay que negarlo.

Pero yo no quiero hablar del campo, sus productores, su prepotencia, su falta de solidaridad, la colaboración con golpes militares; yo quiero hablar de mi traición a mi clase. Clase que pedía represión cuando los desocupados bloqueaban una ruta o una calle, hoy no sólo que parece que no piden lo mismo, sino que decididamente apoyan ese delito.

Traiciono a mi clase porque sigo sin entender que salgan a golpear cacerolas por las retenciones al campo. Soy un traidor a mi clase porque me preocupa que pongan en riesgo la institucionalidad del país, porque lo de anoche se parecía tanto a un golpe de estado que me dio miedo. Acaso no nos acordamos de Illia y la anulación de los contratos petroleros, acaso no lo sacaron a patadas, entre otras cosas, por eso de tocar intereses económicos. Entonces soy un traidor y lo repito, soy un traidor a mi clase que no acepta discursos digeridos en otros estómagos y menos que me los quieran hacer comer.

Como siempre

Archivado en: Breves — Gustavo Camacho @ 10:24 am

- Fijate en la alacena, hay fideos moñitos y medio paquete de harina triple cero, justo al lado.
- …
- ¡Pero!. No puedo creer que no lo encuentrés. Abrí la otra puertita. Fijate que hay un tarro con arroz y un frasco de mermelada que ahora tiene orégano. Tiene que estar por ahí. Subite a una silla, que vas a ver mejor.
-…
- ¡Será que tengo que ir yo!. Vos jugás con eso. Sabés que siempre termino haciendo todo por vos y eso te gusta. Así nunca vas a independizarte…
-…
- ¿Viste las llaves?. Suena el timbre. Nunca sé dónde dejo las llaves. ¡Acá están!. Esperame un poco, voy a abrir la puerta.
- …
- ¡Hola mi amor!. Dale, pasá.
- ¡Hola papi!. Dame un beso. ¿Con quién hablabas?.
- Con nadie hija, sólo jugaba a que ya habías llegado.
- ¡Ay, papi!. ¡Pero qué ansioso!. - y me abrazó… como siempre.

25/Marzo/2008

Un mal cuento

Archivado en: Relatos — Gustavo Camacho @ 3:09 pm

“Una muestra de lo que no hay que escribir cuando se participa en un concurso que organiza una empresa.”

Currículum Vitae

El túnel del subterráneo vomitó, con cuatro minutos de retrazo, la formación que se estacionó en el andén y abriendo sus bocas atiborradas, nos tragó también a todos, los que como yo, esperaban más o menos detrás de la línea amarilla, por precaución.

-Por suerte, un asiento!. -Me desplomé en él con la mirada perdida en el bolsillo del ejecutivo que tenía a no más de treinta centímetros de mis narices. En parte, por cómo me sentía y en parte, por no enfrentar los ojos de la anciana que me disparaba dardos con los que trataba de persuadirme para que le cediera ese pequeño tesoro que es un asiento en las horas pico, en cualquiera de los medios de transporte público de Buenos Aires.

Venía de la décima entrevista laboral de éste mes y de la centésima vez que no fui seleccionado. Un puesto justo para mi perfil, si hubiese adquirido hace quince años, la experiencia y los conocimientos sobre informática, que poseo a los cuarenta, tras más de veinte largos años preparándome y acumulando experiencia. Por lo menos tuvieron la deferencia de hacerme saber que no quedaría seleccionado y no me enviaron de vuelta a casa con un: -Nos comunicaremos con Usted a la brevedad. ¡Una mierda!.

Mis ahorros se esfumaron y no sé cómo voy a pagar las cuentas de éste mes. -La cabeza me va a estallar! –pensé. Levanté la vista en dirección contraria a donde estaba parada la anciana y me detuve un segundo en un pibe de unos dieciocho años que llevaba una gorra de béisbol del tipo de las que usan los norteamericanos. El convoy aún permanecía en el andén, probablemente alguien había trabado la puerta intentando subir, y ahora habría que esperar unos segundos para que se ponga en marcha de una vez. Todos murmuraban en elocuentes signos de fastidio. Hacía calor y cada segundo era insoportable allí abajo. El tren arrancó para zambullirse en el túnel por el otro extremo del que había llegado. El pibe de la gorra giro la vista, me miró, sonrió y se acercó. Mientras venía hacia mi empujando sin el menor cuidado a los demás pasajeros, me esforzaba en recordar si lo conocía de algún lado. No supe quién podría ser cuando, ya al lado mío, me dijo:

- ¡Hola amigo!. ¡Qué cara de orto que tenés!. Todo liso, eh?!.

- Hola. No sé quién sos y no creo que te importe mi cara como sea que la tenga.

- Uh!. Bueno… qué áspero!. Todo bien amigo, no pasa nada. Hasta donde vas?.

- Hasta la última estación.

- Uh!. Qué viaje!. No te acordás de mi, no?.

- No, no es que no me acuerdo. No sé quien sos.

- Hace un rato te pedí un cigarro ahí en la puerta del McDonald’s y me diste el paquete de diez con el último que tenías. ¡Qué bien amigo!. ¡Estuviste liso!.

- Ah, sí… ahora me acuerdo. La cagada que no tengo más cigarrillos y tampoco guita para comprar. ¿Vos hasta dónde vas?.

- Hasta dónde pinte. Me pungueo a uno de estos giles y me bajo. ¡Eh!. No te pongás nervioso. No seas ortiba. No serás buche vos, no?. Eh, amigo?.

- Mientras no me metas en quilombos a mí, hace lo que se te cante el culo.

Habían pasado una o dos estaciones, no sé bien. El pibe de la gorra se movió rápido y se paró al lado de una mujer que hablaba con su celular muy animadamente. En el hombro de la mano con la que se colgaba del pasamano, llevaba su bolso. Iba bien vestida y su pelo estaba cuidado. En uno de los movimientos del tren y con la habilidad de un mago, el pibe de la gorra, abrió el bolso de la mujer. Fui el único que lo vio sólo porque estaba atento a él, ya que me había contado lo que haría. En el siguiente bamboleo, metió su mano y, frente a todos pero a ninguna mirada, se guardó la billetera en el bolsillo de su pantalón. Siguiente estación, el tren se detiene. El pibe baja entre muchos otros. Por la ventana que estaba detrás mío, pude verlo unos cuantos metros más adelante en el andén, mientras abría la billetera y hacía, con mucha rapidez, un ademán extraño. El tren se puso en marcha. Cuando estuve frente a dónde estaba parado, me arrojó un peso con cuarenta envueltos en un billete de dos pesos. Tres pesos con cuarenta es el precio de un paquete de cigarrillos de veinte, de la marca que yo fumo. Lo miré y desde el medio del andén me hacía señas de que me comprará cigarrillos y me los fumara en su nombre.

Aún me faltaban varias estaciones. Me paré y cedí mi asiento a la anciana. Me acerqué un poco a la mujer y le avisé que llevaba su bolso abierto. Sin dejar de hablar por su celular, cerró el bolso y me agradeció con un gesto. Tranquilo, me colgué del pasamano y seguí mi viaje. Ahí reparé en que el vagón estaba lleno de carteles publicitarios, entre ellos me detuve en uno de la empresa de subtes que promocionaba un concurso literario sobre anécdotas de viajes y que premiaban al ganador con tres mil pesos. -Si tan sólo supiera escribir, -me dije- sí que tengo una historia.

Me bajé en la siguiente estación. Compré un paquete de diez cigarrillos y me guardé el resto del dinero del pibe de la gorra. Ayudé a un señor, que empujaba a un lisiado, a subir un tramo de la escalera mecánica detenida, porque no encontramos el ascensor u otra forma de salir de allí abajo en una silla de ruedas, con más comodidad. Salí del túnel y en la plaza me puse a escribir este relato detrás de las hojas de mi currículum vitae. Tenía la oportunidad y no me la iba a perder sin intentarlo. -A lo mejor me gano unos pesos sin tener que trabajar, después de todo lo intenta todo el país. -pensé.

Resumen y agradecimiento

Archivado en: Reflexiones — Gustavo Camacho @ 1:17 pm


Ayer fue un día luminoso. Muchos fuimos al Museo de la Memoria (ex ESMA) y a la emblemática Plaza de Mayo. Muchos se prestaron con gran aplomo a dejar en claro un: “Nunca Más!”. Lo más importante es que cada uno y cada vez más, van entendiendo la consigna. Si bien no puede evitarse el duelo que se siente por el sufrimiento de los 30.000 desaparecidos, por la injusticia que sufrió y aún sufre todo un pueblo, es grato vivir cómo se es cada vez más consciente y cada vez más inclaudicables en la lucha a favor de la memoria, la verdad, la justicia y la vida.

Después de las conmemoraciones, regresé a mi casa. Miré los noticieros, más ocupados en una huelga de productores agropecuarios que están a punto de enfrentarse con los gremios camioneros. Ya que los hombres del campo han decidido cortar caminos y rutas, para lograr ser escuchados. Les decía, los noticieros no hacían sino transmitir crónicas, avivando el fuego, un enfrentamiento entre campesinos y camioneros sería el show con el que engordan el proceso de lobotomización que tanto les gusta ejecutar. Apenas unos escuetos resúmenes sobre la Conmemoración Popular del 24 de Marzo, apenas unos pocos segundos. Si bien me molestó un poco, la buena sensación y el haber estado en la plaza, hizo que le reste importancia.

Me senté frente a mi computadora, dispuesto a leer emails, ver el blog y contestar algunos comentarios de tan amigables lectores. Mucha fue mi sorpresa al abrir un email en el que me informan sobre la publicación de mi pequeño homenaje a los desaparecidos en el sitio de la Agrupación del Proyecto Desaparecidos. “El Proyecto Desaparecidos es un proyecto de diversos organismos y activistas de derechos humano para mantener la memoria y alcanzar la justicia.”. No puedo describir cómo me sentí. Ese reconocimiento superaba ampliamente mis expectativas y sobre todo me alienta, me anima, me acerca el mensaje que dice que si utilizas tu voz, será escuchada.

Luego otro email con el aviso que se había publicado mi perfil en Narradores. Leí con avidez todo el texto y sentí vértigo. Fueron muy generosos en la presentación. El próximo jueves publican Los Conspiradores, espero cubrir las expectativas.
También releí un email de Enredada en el que me otorga unos de los esperados premios, con el que los bloggers reconocemos la obra y conquistas de pares. ¡Gracias Rox!. Ya lo publicaré!.

Luego leí todos los comentarios y entrando en la cuenta de la cantidad, y en la falta del tiempo suficiente para contestarlos, aprovecho este espacio para decirles: ¡¡¡Gracias a todos, por estar allí!!!… y hacer que mis intentos comiencen a vislumbrarse como pequeños logros.

21/Marzo/2008

Murga de estación

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 7:01 pm

Fue puntual
la avenida le dio paso
como a una tropilla
de fragilidades de polvo,
de papeles, de bolsas
y de hojas.
Hojas que con prisa abandonaron su árbol
para sumarse a la buena nueva
y con los pájaros tardíos
se montaban en torbellinos
subiendo a lo más alto
para festejar su libertad.
La de unos y la de otros.
Las bandadas buscaban
como turbas de vuelo y plumas
un refugio dónde ni el silencio llegue.

El primero en despojarse
fue el fresno de enfrente.
El mismo que ya no refugia
al barrendero municipal,
que sostenía su gorra verde
mientras miraba, malograda,
la tarea de todo el día.

La gente volvió a sus casas,
dejando que la murga de estación
anuncie en la avenida,
que ha llegado el dorado
y se hará del paisaje
durante los próximos tres meses.

Ha llegado
puntual y festivo,
a Buenos Aires,
el otoño.

19/Marzo/2008

Girondo y las citas en dudas

Archivado en: Relatos — Gustavo Camacho @ 11:59 pm

- …el problema es que ya me cansé de lamentarme por todo lo que ignoro, que es casi todo lo que puede saberse. Ultimamente me he hecho amigo de gente muy culta, muy preparada. Gente que conoce las obras de artistas, que sabe de historia y de otras ciencias desconocidas para mi. Yo no se nada de eso ni de otras cosas. Muchas veces pienso que toda esta gente se inventan los asuntos de los que me hablan, sólo para dejar a la vista mi ignorancia. Por esto he pasado muy malos momentos. Escuche, hoy mismo, a la hora del té, alguien mencionó a Oliverio Girondo. Pense, pensé, pensé… y se me ocurrió que se trataba de un gremialista o un anarquista de los primeros años del mil novecientos. Sin precaución alguna, hice toda una exposición que me inventé en ese mismo momento. Debí reparar en la perplejidad de mi interlocutor. Relaté con rigurosidad histórica, varios hechos de la vida y la militancia del tal Girondo. Todos inventados, pero verosímiles. ¿Se imagina?. Terminé mi alocución diciendo: “- Es una pena que ya no haya militantes o luchadores incansables como Girondo”. Mi nuevo amigo tan culto, tan medido, dijo: “- El Oliverio Girondo del que quería hablarte fué un poeta. Del gremialista nunca supe nada. Voy a investigar. Ahora tengo que irme. Que sigas bien. Muy interesante relato”. No hay dudas de que se dio cuenta de todo, de que me lo inventé, de todo!. ¿Se imagina la situación?. ¡Abochornante!. Y la tierra que no me tragó por mucho que lo he deseado, en ese momento. ¡Digamé algo por favor!. ¡¿Todavía cree que no tengo motivos?!.

- Bueno Gustavo, tranquilícese primero. Bájese de la baranda. No está bien creer que saltar es una salida sólo porque no conoce la obra de un artista. Hagamos lo siguiente: se baja de la baranda, va despacio hasta el baño y se lava la cara. No tiene que colgar el teléfono. Yo estaré aquí con una poesía de Girondo, que buscaré en la internet. Cuando vuelva se la leeré y luego me cuenta qué le parece. A lo mejor ambos descubrimos que debió ser gremialista en lugar de poeta. ¿Está de acuerdo?.

- Sí, está bien… no cuelgue… no tardaré…

- No colgaré, pero si con la cara limpia y más tranquilo, ya no desea hablar conmigo, debo agradecrle por llamar a nuestro centro de atención y espero haber sido de ayuda.

18/Marzo/2008

Porque aún no sé

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 12:45 am

Les dejo aquí
anécdotas de navidades, año tras año
y de cumpleaños con ausencias y sin edad.

Les dejo aquí
primeros días de clases en marzos
con calor aún, como en aquel año, años atrás.

Les dejo aquí
un listado de madres con pañuelos,
que los siguen buscando, en la misma plaza.

Les dejo aquí
un listado de hijos y de nietos que hoy
conocen sus nuevos, nombres verdaderos.

Les dejo aquí
otro listado con abuelos, hermanos, tíos, primos,
sobrinos, vecinos, maestros y obreros, sin olvido.

Les dejo aquí
noticias de justicias que aún no llegan
e injusticias de siempre, que se vuelven nuevas.

Les dejo aquí
la memoria de casi todo el pueblo
que aún sufre y sangra por heridas viejas.

Les dejo aquí
mi nombre y mi identidad y vida
para aquellos que no los quieren ni nombrar.

Les dejo aquí
la flor que aún no sé dónde dejar
y me sangra en los ojos que no dejarán de buscar.


1976 – 24 DE MARZO – 2008

Por la memoria de los 30.000 desaparecidos.
No olvidamos – No perdonamos

JUSTICIA, MEMORIA Y VIDA

17/Marzo/2008

En tres horas más

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 3:41 am

me habrá dicho:
– Que le gusta la música que bailamos.
– Que ansía los tiempos sin reloj.
– Que no vé la hora, de no ver la hora.
– Que no conoce mis espacios con luz de noche.

– Que escucho en la radio, una noticia que no recuerda.
– Que en la esquina, al parecer, se cruzó con conocidos.
– Que juntó unos pesos y se compró la blusa que arrugué.
– Que debo arreglar la plancha de una buena vez.

– Que no queme las tostadas de la merienda.
– Que tengo que descongelar la heladera, ahora que está vacía.
– Que está vencida la mayonesa que me trajo el mes pasado.
– Que debí avisarle para que traiga unas facturas.

– Que sabe mejor la salsa con albahaca.
– Que huelen mis sábanas a su última visita.
– Que obtiene sólo una fracción de mis besos.
– Que no está bien si luego me quedo quieto.

– Que habla con sus amigas sobre nosotros, todo el tiempo.
– Que su madre algo sospecha, como buena madre.
– Que olvidó algo importante en su trabajo, por pensarme.
– Que le dijeron no sé qué cosa, de sus hijos, en el colegio.

– Que aumentó de peso por ansiedad y rechazo.
– Que sueña con un viaje al otro lado del planeta.
– Que todo lo que vive lo asocia con mis intentos.
– Que le gusta sentir su piel en mi piel en su piel.

– Que no entiende cómo pasó ya, tanto tiempo.
– Que vuelve el martes por la tarde, si puede y quiero.

Ahora tengo que quitar la llave de la puerta y entreabrirla.
Ella pasará distraída y entrará como el viento, inadvertida.

Luego de tres horas, sólo me quedarán el sabor y el recuerdo
de uno de sus besos y su espalda devorada por mi puerta.

Llegará a su casa con mi silencio a cuestas y yo aquí,
comenzando a olvidar, el eco de sus palabras y sus gestos,
y sin entender cómo pasó ya, tanto tiempo.

14/Marzo/2008

Y quién se acuerda?.

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 5:55 pm


En el pais del no me acuerdo
Canción de cuna – Maria Elena Walsh

En el pais del no me acuerdo
Doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para alli,
no recuerdo si lo di.
Un pasito para alla
!Ay, que miedo que me da!

En el pais del no me acuerdo
Doy tres pasitos y me pierdo.
Un pasito para atras,
y no doy ninguno mas,
porque yo ya me olvide,
donde puse el otro pie.

En el pais del no me acuerdo,
Doy tres pasitos y me pierdo…

Cuando niño escuchaba esta canción.
Con el tiempo entendí parte de su significado.
Habla de un país en el que la gente olvida, a cada paso.

Cuando bebé, mi niña escuchaba esta canción
y se ha dormido algunas veces con ella.
Hoy la ha escuchado nuevamente
y en poco tiempo le dió un significado.
- Papá, esta canción no habla sólo de un país,
sino de todo un mundo que tambien olvida,
todo el tiempo y a cada paso.
Vamos a cambiarlo!.

No sé por dónde comenzaremos,
pero no dejaremos de intentarlo.

Entradas siguientes »

Blog de WordPress.com.