Necesaria

25/Mayo/2008

Fantasmas

Archivado en: Breves — Gustavo Camacho @ 6:53 pm

…y esas ganas de llorar que me vienen todo el tiempo, desde hace no se ya cuánto tiempo.

24/Mayo/2008

Gran Entrega de Premios

Archivado en: Reflexiones — Gustavo Camacho @ 12:00 am
Después de un largo tiempo recibiendo premios de colegas, he decidido hacer lo que corresponde, que no es otra cosa que otorgarlos a blogs y bloggers que de alguna forma representan el motivo de tal honor y mención.

Como no conocía la mayoría de tales premios, me aboqué a investigar sus orígenes y el motivo original por el cual surgieron. En todos los casos me alegré de haberlos recibido y en otros hasta me han honrado mucho.

Así que esta es mi gala de entregas. He seleccionado cada blog tratando de ajustarme lo más posible a la razón del autor de cada premio. Por lo que descubri que es un trabajo bastante arduo y creo que eso se notará en ésta entrega que he preparado.

A todos los que me otorgaron tales premios ¡Muchas Gracias!

¡En especial a Roxana y su blog Enredarte!

A todos los que los reciben, ¡Enhorabuena!

La Sorpresa

Aprovecho esta gala para hacer la
¡Primer Entrega del
PREMIO BLOG NECESARIO
por su Amistad!

A todos mis grandes amigos de la red bloguera!. Este premio es el primero de un serie que he estado preparando y que semanalmente iré otorgando. Espero tengan buena acogida y que pronto todos hagan lo propio -entregarlo- a sus demás amigos.

Por todo: ¡Gracias!

Acceder a la entrega…>>

22/Mayo/2008

revista ea

Archivado en: Relatos — Gustavo Camacho @ 11:42 am

Entre el infierno y el cielo

Bajó las escaleras como quién desciende al infierno a conciencia. En su cara no asilaba gesto alguno, sólo una mueca desesperada pero de larga residencia. No puedo decir que tuviera cansancio, sus pasos eran firmes. De a uno por vez, como si en cada uno se alejara por miles de un atrás que no propiciaba volver ni avanzar. -¿Dónde ir ya?. ¿Dónde ahora mismo?., -parecía preguntarse, en la nada que enfocaban sus ojos oscuros.

-Perdón, ¿estás bien?.
-¿Qué?
-Te pregunté si estabas bien.
-¿Quién sos?.
-Vivo acá en el quinto.
-Ah. Gracias, estoy bien.
-¿Necesitas algo?
-Si. ¿Me convidás café?.
-Si claro. ¿Preferís en un bar o en mi departamento?. No hago buen café.
-Prefiero no salir a la calle. Si no te molesta, es mejor en tu departamento.

Subimos las escaleras y recorriendo el pasillo hasta mi puerta me pregunté si no estaba cometiendo un error. Miré de soslayo su rostro y algo me convenció de que no había peligro en su mirada ahora algo más relajada. La luz de las bombillas eléctricas hicieron que entrara en la cuenta de su belleza.

Cuando me dispuse a abrir la puerta me habló, con voz tenue, como evitando que alguien más escuchara.

-Podés no hacerlo. Te lo agradezco, pero creo que no es prudente. No sabés nada de mí.
-Si, lo pensé. No creo que esta situación me ponga en peligro. No parecés una persona peligrosa.
-Gracias.

Se sentó a la mesa del comedor. Ahí note que llevaba un bolso pequeño y atiborrado cuando lo dejó a un costado de la silla escogida para asentar su humanidad.

Tomamos café casi sin hablar. No me animaba a preguntar nada, más bien esperaba que espontáneamente me contara lo que le sucedía. Miró mi biblioteca, se puso de pié y me pidió permiso para tomar un libro. Accedí, pensé que esa sería una forma de empezar una conversación. La intriga me quitaba toda tranquilidad, pero por una cuestión indescifrable, había suspendido mi ansiedad.

-Hace tiempo que no leo a Artaud. El ombligo de los limbos, ya desde el título deja entrever que cada palabra te llevará de la nariz al desquicio. ¿Lo leíste?.
-Claro. Si das más de un paso sobre la literatura de estos tiempos llegás pronto a Artaud. De todas formas no soy de los que hacen un culto de la locura.

Sonrió. Hablamos poco pero intensamente. Luego se consumó la noche y dormimos juntos, tanto como jamás creí poder dormir con nadie. La luz que anunciaba el día, nos renovó el deseo. Luego desayunamos.

Esa mañana me puse mi mejor traje. Un minuto antes de salir hacia mi trabajo, le pregunté.

-¿Te quedás?.
-Si no te molesta. Prometo no tocar nada, sólo algunos de tus libros.
-Podés escuchar música también. Vuelvo a las seis de la tarde. ¿Vas a estar?.
-Sí y con la merienda lista.
-Gracias. La heladera está llena.
-Gracias a vos.

Salí a la calle, la mañana era fresca y ligera como mi ánimo. No había planeado que fuera de esa forma, pero asimismo me agradaba mucho como había sucedido todo. Así, inesperadamente.
Llevamos tiempo juntos. Es muy lindo y hace que yo me sienta lindo cada día.

Este cuento fue publicado en la revista ea en el número del primer aniversario en marzo/abril de 2008. Para mi es una honra enorme participar en esta publicación independiente hecha a pura voluntad. Por lo dicho elijo éste, mi espacio, para extender un fuerte agradecimiento al Sr. Pacha Brandolino -editor de revista ea- y para expresar mi deseo a seguir participando en otros números.
El siguiente es el índice esta publicación:

  • La independecia – por Rita Parisi
    sección l – pág. 6
  • Fotografía y cambio social – por Cecilia Actis
    sección l – págs. 7 a 10
  • Piscoanálisi y Arte – por Elena Comoglio
    seccion l – págs. 11 y 12
  • Entre el cielo y el infierno – por Gustavo Camacho
    sección l2 – pág. 13
  • Güiraldes y el ballet – por Liliana Sujoy
    sección d – pág. 14
  • Bajo la luna – por Juana María Perea
    sección e – págs. 15 a 19
  • De otros jardines: TANZTAGE 2008editorial
    sección e – págs. 20 a 22
  • Nuevas variaciones sobre viejas cuestiones – por Pacha Brandolino
    sección d2 – pág. 23
  • Grupo Corpo – por Pacha Brandolino
    sección d3 – pág. 23
  • La boda del año – por Jimena Ferreiro Pella
    sección d3 – págs. 24 y 25
  • Escuela – por Jimena Ferreiro Pella
    sección d3 – págs. 26 a 28
  • Algunas notas [IN]CONEXAS – por Jorge Haro (2)
    sección d3 – págs. 29 a 31
  • La danza de las pampas – por Valerio Cesio
    sección d3 – págs. 32 y 33
  • Nido de ave con salsa de soja – por Natalia Micelli
    sección g – pág. 34

21/Mayo/2008

También fríos

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 9:26 pm

Al sol le pesará el atardecer
y como un anciano se recostará
sobre el ocaso del día o la vida.

Los árboles agitados apenas
por un viento algo díscolo
interrumpirán la vasta quietud.

Desde mi ventana apreciaré
la polvareda que te empujará
hacia mi lugar, a veces recóndito.

En mi mesa, el banquete
que sacrificado en tu boca
se desarmará poco a poco.

En la pared un reloj sin pilas
marcará la hora exacta
sólo una vez, esa vez, al día.

En mi cuarto la cama tendida
y en mi mente la expectativa
de tus pies fríos buscando los míos…
también fríos.

16/Mayo/2008

Tira de morcillas

Archivado en: Relatos — Gustavo Camacho @ 12:00 am


Llegué a la estación de autoservicio, estacioné el auto frente al surtidor número tres y le puse la manguera a la boca del tanque, marcando treinta pesos en el sistema de expendio digitalizado. El aparato se puso en marcha justo cuando suena mi celular con tu llamada enojada por mi demora. El surtidor numero tres falló y la nafta comenzó a caer de la boca del tanque hacia afuera, haciendo una mancha horrible en el costado de mi auto y en el piso. La mancha se fue expandiendo y mutando hasta transformarse en un terrorista afgano que con una ametralladora empezó a fusilar a todo lo que se moviera en la estación de autoservicio, luego volvió a caer desparramada y en unos segundos surgió de la misma mancha un irakí, armado con otro fusil a repetición, que siguió ametrallando todo el lugar hasta caer desplomado sobre el charco de nafta donde se proyectaban como en una película sobre el piso, imágenes de tropas norteamericanas y otros aliados llevando paz y democracia a esas tierras en las que inadaptados hacían explotar autos bombas frente a mezquitas matando a quien estuviera al alcance. Las tropas pacificadoras impondrían la paz a cualquier precio y eso fue evidente por el alto valor del barril de petróleo en todo el mundo. Luego todo pareció calmarse por un momento, pero del charco surgió un joven palestino que abrió su chaqueta mostrando una gran cantidad de explosivos. Era muy evidente que pensaba inmolarse. El quiosquero que observaba del otro lado del blindex trató de hacer algo para evitar el suceso. Atravesó la puerta con una mano en alto y voló en mil pedazos junto con el palestino, el surtidor, mi auto y todo el lugar. La canilla del expendedor se clavo en el centro de mi pecho y por todo mi frente la sangre salía a borbotones y mis vísceras me abandonaban para siempre.
Antes de morir pensé:

…Si se salva el teléfono es probable que alguien te avise, que ya no llegaré…

Antes de morir me dije:

-Aún no matan aquí, por asuntos combustibles. Así que no seré más que una tira de morcillas.

12/Mayo/2008

Diez años

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 12:01 am

Quizás toda la sensibilidad
o toda la inteligencia
no me alcancen.

Quizás todo el amor del mundo
o todas las atenciones
no me alcancen.

Quizás toda la sana intención
o todas las torpezas
no me alcancen.

Quizás toda la sabiduría
o todas las omisiones
no me alcancen.

Para decirte todo y cada cosa,
para devolverte un poco, no más,
de lo que recibo de tu vida.

Esta es mi mejor sonrisa
que es tuya por que por vos nace.

Este es mi mejor abrazo
que es tuyo porque aún te abarca.

Este es mi mejor latido
que es tuyo porque por vos sucede.

Esta es mi mejor palabra
que es tuya porque por vos se eleva.

Diez años hija mía.
¡Diez años!
De este amor que recién comienza
y cumple hoy mismo ¡diez años!.

7/Mayo/2008

Por su vida

Archivado en: Breves — Gustavo Camacho @ 12:35 am

Ruego que me haya dejado
porque ya no me ama.

Espero que su intención
no sea aliviar mi duelo.

Deseo que no sea esta vez,
la última vez que la vea.

Es tan linda…

Ojalá no cumpla aquello
de que moriría
si no está
a mi lado.

3/Mayo/2008

La sorpresa

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 9:43 pm


Llegará en su bicicleta,
tras quinientas vueltas de pedal,
más o menos.

La encadenará a la reja,
si piensa quedarse
más de un rato.

Estirará la falda y las mangas
del vestido y el pelo
recién lavado.

Sacará de su bolso
el paquete de delicias
y lo pondrá en su palma.

Tocará en el planta baja “D”
anunciando su sorpresa
y sonreirá anticipada.

En el largo pasillo
sonreiré con mis labios
abarrotados de besos.

Le abriré la puerta,
contento como un niño
vestido de domingo,
y le diré:
- Hola linda, no te esperaba!.

Hacia ella

Archivado en: Poemas — Gustavo Camacho @ 1:12 pm

Y en la mesa vacía
una convicción de falso profeta.

Y en la silla contigua
mi bolsa de huesos desarticulados.

Y en el vaso de vino
agua salada de instados instintos.

Y en la ventana constante
un paisaje que muta y muta e inmuta.

Y en la pared de celos
la inefable conducta del desdén.

Y en la biblioteca cansada
respuestas a preguntas que no pienso.

Y en la puerta divisoria
una espera que no sucede por algo.

Y en la cama destramada
un ardid invasivo bajo la almohada.

Y en el ambiente pagano
el tiempo pasa con sombrero sin sombras.

Y en el fuego crepitante
arden utopías y versos y visiones.

Y en el humo que respiro
la insana conciencia de un desmayo.

Y en la bruma callejera
mi bicicleta se empeña en ir hacia ella.

30/Abril/2008

Juan Evaristo Puthod

Archivado en: Reflexiones — Gustavo Camacho @ 8:43 pm
Desde ayer se busca a un representante de DD.HH. de Zárate

Se trata de , Juan Evaristo Puthod, el titular de la Casa de la Memoria de ese partido. La policía realiza rastrillajes en la zona. El caso trae reminiscencias a su antecedente más cercano, la desaparición de Jorge Julio López.

“Me encapucharon, me pegaron, me quisieron matar”, relató Puthod

“Estoy tranquilo. Vivo. Era mi gran preocupación”, afirmó el dirigente de derechos humanos, Juan Puthod, en declaraciones. Y agregó: “Volví a revivir lo que había vivido hace 32 años atrás”.

Puthod dio detalles sobre el secuestro: “Me pegaron. Estoy bien. Fue un golpe de entrada, después el trato fue bueno”.

“Me vino todo a la memoria. un momento muy jodido para mi, para mi familia, para todo el mundo”, confesó el dirigente de derechos humanos. Y agregó: “El único temor era que me mataran”.

Finalmente, relató que antes de este episodio ya había recibido amenazas.

Puthod abandonó a las 9.50 la clínica “La Virgen del Carmen” y se dirigió a la Casa de la Memoria, en Pinto 869 de Zárate, y de allí se trasladó a la Fiscalía.

Tras declarar ante el fiscal ofrecerá una conferencia de prensa, en la citada Casa de la Memoria.

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